Tenía mucha importancia, para mí, que él venga a reunirse conmigo hoy. Pero, no llamó, ni vino. Me quedé solo, en mi escritorio, ordenando papeles y resolviendo temas administrativos urgentes y agobiadores a la vez.
Esta vez decidí llamarlo y preguntarle porque no vendría. Respondió que estaba ocupado, que no tenía tiempo, que estaba en "su" trabajo y que luego iría a una cena. Lo justifiqué, como siempre, me dije que él tenía cosas más importantes que atender.
Debía esperar a que él pudiera, se desocupara o no tenga algo más importante que atender para que podamos reunirnos a resolver cosas de la empresa. La empresa que una vez fue mía, solo mía y hoy tengo que compartirla.
Pero, la decisión, está en mis manos. Aunque, pensándolo bien, siempre lo estuvo. Tal vez, nunca me decidí a separarme,ó a hecharlo a la mierda, porque no me animé, ó porque siempre justifiqué la inacción con la comodidad. No lo sé.
Cuando se decide, indefectiblemente, algo se pierde.Desearía no perder, sé que es imposible.
Me pregunto también cuánto es lo que perdí por no decidir, que otras oportunidades no aproveché dejándolas escapar.
Por no decidir, perdí mi capacidad de decisión, que es lo más importante que tengo para enfrentar la vida. Creo que dejé que otros decidieran por mí, hoy digo, basta.
Pero, ¿Qué voy a hacer si renuncio a mi socio?¿Buscarme otro con los mismos problemas?¿seguir solo?¿escapar, viajar?¿emborracharme?, no lo sé.
Tengo miedo de seguir solo. Siento que ,estando solo, pierdo fuerza económica, espalda financiera, pero bueno, convivir con el miedo es parte de toda aventura vital y necesito sentirme vivo.